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Diabetes es aquella situación en la que los niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre están aumentados porque el cuerpo es
incapaz de metabolizarlo. La glucosa entra en el organismo con los alimentos. Con la digestión se pone en marcha una
cadena de transformaciones químicas que convierte los alimentos en nutrientes y estos en elementos más pequeños.
El cuidado de la alimentación de la persona con diabetes forma parte de su tratamiento, por lo tanto no se puede hablar
de tipos de alimentos y cantidades sin hablar también de actividad física, horarios habituales, medicamentos que toma,
si padece o no otras enfermedades como colesterol o hipertensión,… En definitiva, es un conjunto de factores que deben
considerarse globalmente y que hacen que cada diabético tenga una dieta única y personalizada. Cada persona debe
confeccionar, conjuntamente con el equipo sanitario, el modelo dietético a seguir.
Programar el menú de cada día, seleccionando los alimentos que se van a consumir y repartiendo según sea el desayuno,
comida, merienda, cena, los alimentos que contienen Hidratos de Carbono en las cantidades adecuadas.
Las asociaciones nacionales de diabéticos recomiendan a los diabéticos, ya sean insulinodependientes o no, el tipo de dietas
ricas en carbono hidratos fibrosos y bajas en grasas.
Las ventajas que ofrece una dieta de este tipo son varias: en primer lugar, reducir la cantidad de grasa ayuda a bajar los
niveles de colesterol en la sangre, que suele ser elevados en personas con diabetes y, de ese modo, disminuyen los riesgos
de sufrir ataques cardiacos.
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